Ariadna Montiel explica diferencias entre la política asistencial y los programas de Bienestar
La secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, señaló que los programas sociales implementados en administraciones federales anteriores respondían a un enfoque asistencial, distinto al modelo que actualmente opera el Gobierno federal a través de los Programas para el Bienestar. La funcionaria explicó que las diferencias radican en el diseño, la forma de entrega y los objetivos de la política social.
Las declaraciones se dieron durante un análisis público sobre la evolución de los programas sociales en México y su impacto en la población beneficiaria.
Montiel detalló que, en sexenios pasados, los apoyos sociales solían entregarse mediante intermediarios, organizaciones o estructuras administrativas que, en algunos casos, dificultaban la transparencia y la cobertura total de los beneficios.
Indicó que el modelo actual de los Programas para el Bienestar se basa en la entrega directa de los recursos a las personas beneficiarias, principalmente a través de transferencias bancarias, con el objetivo de reducir intermediación y asegurar que los apoyos lleguen de manera íntegra.
Asimismo, explicó que una diferencia central es que los programas vigentes están establecidos como políticas de carácter permanente y con sustento legal, lo que busca garantizar su continuidad más allá de los cambios de administración.
La titular de Bienestar añadió que estos programas están dirigidos a sectores específicos de la población, como adultos mayores, personas con discapacidad, estudiantes y jóvenes, bajo criterios de universalidad o focalización definidos públicamente.
De acuerdo con la funcionaria, el rediseño de la política social ha permitido ampliar la cobertura de los apoyos y fortalecer el padrón de beneficiarios, al tiempo que se implementan mecanismos de supervisión y evaluación.
Especialistas en política pública han señalado que el debate sobre los modelos asistenciales y los enfoques basados en derechos es relevante para medir los efectos de largo plazo en la reducción de la pobreza y la desigualdad.
Montiel reiteró que los Programas para el Bienestar buscan reconocer los apoyos sociales como derechos y no como ayudas condicionadas, lo que, afirmó, contribuye a una relación distinta entre el Estado y la ciudadanía.
También subrayó que la Secretaría de Bienestar mantiene procesos de revisión para mejorar la operación de los programas y su impacto social.
Las explicaciones sobre las diferencias entre ambos modelos podrían influir en futuras evaluaciones institucionales y en el diseño de políticas sociales, así como en discusiones legislativas sobre su marco normativo.
Además, el tema podría continuar siendo objeto de análisis en el debate público sobre la efectividad y sostenibilidad de los programas sociales en México.



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