Estados Unidos lanza misiles Tomahawk contra campamentos de ISIS en Nigeria, confirma Donald Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que fuerzas armadas estadounidenses llevaron a cabo un ataque con misiles Tomahawk contra presuntos campamentos del grupo extremista Estado Islámico (ISIS) ubicados en Nigeria. La operación, ejecutada desde un buque de guerra desplegado en el Golfo de Guinea, fue calificada por el mandatario como “numerosa y perfecta”.
De acuerdo con la información oficial, el ataque estuvo dirigido por el Departamento de Guerra de Estados Unidos y tuvo como objetivo instalaciones utilizadas por células afiliadas a ISIS en África Occidental, una región donde el grupo extremista ha incrementado su actividad en los últimos años.
Donald Trump señaló que la operación respondió a labores de inteligencia que identificaron amenazas directas contra intereses estadounidenses y aliados en la región. Según el mandatario, los misiles impactaron con precisión en los campamentos seleccionados, debilitando de manera significativa la capacidad operativa del grupo extremista.
ISIS mantiene presencia en África a través de distintas franquicias regionales, entre ellas el Estado Islámico de África Occidental (ISWAP), que opera principalmente en Nigeria y países vecinos como Níger, Chad y Camerún. Este grupo surgió como una escisión de Boko Haram y ha sido responsable de numerosos ataques contra fuerzas de seguridad y población civil.

Desde hace más de una década, Estados Unidos ha mantenido operaciones antiterroristas en África, principalmente mediante apoyo logístico, inteligencia y entrenamiento a ejércitos locales. Sin embargo, los ataques directos con misiles representan una escalada significativa en la intervención militar estadounidense en la región.
El gobierno de Nigeria ha enfrentado críticas internas e internacionales por la persistencia de la violencia extremista en el noreste del país. A pesar de esfuerzos militares conjuntos con países del Sahel, los ataques de grupos armados continúan afectando a comunidades rurales y desplazando a miles de personas.
Por su parte, naciones europeas como Francia y el Reino Unido han mantenido presencia militar en África Occidental en años recientes, principalmente en el marco de operaciones contra grupos yihadistas en el Sahel. No obstante, varios de estos países han reducido o reconfigurado su despliegue militar, dejando mayor responsabilidad a los gobiernos locales y aliados estratégicos como Estados Unidos.
Analistas internacionales señalan que este ataque podría debilitar temporalmente a ISIS en Nigeria, pero advierten que las organizaciones extremistas suelen reconfigurarse rápidamente si no se acompañan las acciones militares con estrategias políticas, económicas y sociales.
En el corto plazo, el ataque podría reforzar la cooperación militar entre Estados Unidos y Nigeria, aunque también existe el riesgo de represalias por parte de células extremistas contra objetivos civiles o militares en la región.
Desde Estados Unidos, funcionarios del Departamento de Defensa señalaron que la operación fue “quirúrgica” y diseñada para minimizar daños colaterales. Subrayaron que la lucha contra el terrorismo internacional sigue siendo una prioridad para la seguridad nacional estadounidense.
En contraste, organizaciones internacionales de derechos humanos han reiterado la necesidad de transparencia en este tipo de operaciones, solicitando información clara sobre posibles víctimas civiles y el marco legal bajo el cual se ejecutó el ataque.
Especialistas en seguridad internacional consideran que esta acción podría marcar un precedente para una mayor intervención directa de Estados Unidos en África Occidental, especialmente si se detecta una expansión de ISIS en la región.
Asimismo, el ataque podría influir en la política exterior estadounidense, reforzando una postura de mano dura contra el terrorismo global y enviando un mensaje disuasivo a otros grupos extremistas que operan fuera de Medio Oriente.



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