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El gusano cogollero desafía al maíz y pone a prueba alternativas sustentables  

El gusano cogollero desafía al maíz y pone a prueba alternativas sustentables  

El maíz, cultivo fundamental para México y base de la alimentación tradicional, enfrenta un serio desafío por la amenaza del gusano cogollero (Spodoptera frugiperda), una de las plagas agrícolas más destructivas y resistentes, capaz de reducir rendimientos más del 50% en zonas afectadas. Esta situación ha llevado a investigadoras e investigadores de la Universidad Autónoma Chapingo a evaluar alternativas sustentables para manejar esta plaga, poniendo a prueba métodos que van más allá del uso tradicional de químicos. 

La investigación realizada por la UACh revela la alta adaptabilidad y resistencia de este insecto, incluso frente a extractos botánicos que se han propuesto como soluciones ecológicas, lo que subraya la complejidad que enfrentan las estrategias sustentables actuales para controlar al gusano cogollero en los cultivos de maíz. 

Investigadores agrícolas han señalado que el gusano cogollero desarrolla una alta resistencia a múltiples métodos de control, lo que dificulta la implementación de soluciones sustentables y económicas para productores, especialmente en ejidos y parcelas de pequeña escala. 

Afectación provocada por el gusano cegollero

Estudios agronómicos especializados describen que esta plaga tiene un ciclo de vida que incluye una rápida reproducción y varias etapas larvarias altamente dañinas para las hojas y espigas del maíz, lo que potencia su impacto negativo en la producción. 

Además, investigaciones integrales han explorado alternativas como el uso de extractos vegetales, biocontroladores e incluso cubiertas de suelo con plantas como el nim para reducir la voracidad de la plaga; sin embargo, la respuesta del gusano cogollero a estos métodos ha sido variada y, en muchos casos, insuficiente para controlar infestaciones severas. 

El avance de esta plaga representa un riesgo significativo para los agricultores del Estado de México y otras regiones del país donde el maíz es un cultivo clave para la seguridad alimentaria y la economía rural. Las pérdidas de rendimiento superiores al 50% no solo afectan la disponibilidad de maíz, sino también los ingresos de las familias productoras y los precios locales de alimentos básicos. 

Este escenario pone en jaque tanto a quienes dependen del cultivo para su sustento económico como a las cadenas de suministro alimentario que dependen del maíz como insumo fundamental. La necesidad de alternativas sustentables efectivas se torna imperiosa para reducir la dependencia de químicos, cuyos efectos ambientales y de salud pública también son motivo de preocupación. 

Especialistas de la Universidad Autónoma Chapingo han destacado que, aunque los extractos botánicos y otras herramientas agroecológicas representan un paso hacia estrategias más sostenibles, la capacidad de adaptación del gusano cogollero exige enfoques integrados que combinen distintas tácticas de manejo, desde el control biológico hasta prácticas de cultivo rotativas. 

Agricultores entrevistados por medios técnicos señalan que, sin un acceso adecuado a estas alternativas sustentables y sin capacitación en su uso, muchos seguirán dependiendo de plaguicidas químicos, lo que podría agravar problemas de resistencia y afectar la biodiversidad del suelo y cultivos a largo plazo. 

Si la investigación y adopción de métodos sustentables continúa sin resultados contundentes, las pérdidas agrícolas podrían incrementarse en futuras temporadas de cultivo, exacerbando la inseguridad alimentaria en comunidades rurales. Esto también podría presionar a los productores a recurrir a insecticidas más fuertes o frecuentes, elevando el costo de producción y los impactos ambientales. 

Por otro lado, la intensificación de esfuerzos científicos y la implementación de estrategias integradas de manejo de plagas podrían convertir al maíz en un cultivo más resiliente a largo plazo, mitigando pérdidas y promoviendo la sostenibilidad en las prácticas agrícolas del país. 

El gusano cogollero continúa siendo un adversario formidable para los productores de maíz en México, desafiando tanto a métodos tradicionales de control como a las alternativas sustentables recientemente investigadas. La resistencia de esta plaga y su impacto significativo en los rendimientos agrícolas subrayan la necesidad de una innovación continua en estrategias de manejo integrado, capacitación para agricultores y apoyo institucional para proteger uno de los cultivos más emblemáticos del país.  

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